Las velas no solo iluminan espacios; también acompañan momentos, deseos y pequeños rituales que guardan significado. Cuidarlas correctamente no solo ayuda a que duren más, también permite disfrutar cada instante que representan.

Encendido ✨

  • La primera vez que enciendas tu vela, deja que se derrita toda la capa superior de cera. Esto ayuda a evitar el efecto túnel y permite un consumo más uniforme.
  • Procura encender tu vela por periodos de 1 a 3 horas para favorecer un quemado equilibrado.
  • Antes de encenderla, revisa que el pabilo tenga aproximadamente entre 0.5 y 0.8 cm, ya que los pabilos demasiado largos pueden generar una llama irregular.
  • Utiliza siempre un porta velas o una superficie segura y resistente al calor.
  • Mantén la cera limpia y libre de residuos como restos de pabilo o fósforos.
  • Un pequeño truco: si se dificulta encender la vela con un fósforo, puedes utilizar un espagueti seco encendido para llegar a lugares más profundos.

Vigilancia 🕯️

  • Mantén siempre la vela a la vista mientras esté encendida.
  • Apágala antes de salir del lugar o antes de dormir.
  • Mantén la vela alejada de objetos como cortinas, papeles o telas.
  • Si hay niños o mascotas cerca, ubícala en un lugar seguro.

Precauciones 💫

  • Evita corrientes de aire o ventiladores, ya que pueden alterar la llama y generar un consumo irregular.
  • No retires la cera adherida a las paredes del frasco.
  • Por seguridad, deja de usar la vela cuando queden aproximadamente 2 cm de cera.
  • Evita mover la vela cuando la cera aún esté líquida.
  • No apagues la vela con agua; el cambio brusco de temperatura puede afectar el recipiente.

Las pequeñas cosas también necesitan cuidado. A veces una vela no solo ilumina un espacio; también guarda deseos, recuerdos y momentos especiales